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Monumento al Riberero

El Riberero es un personaje de honda tradición en la vida de Benissa.

Durante siglos fueron muchos los benisseros que, dos veces al año, se desplazaban caminando hasta los campos de la Ribera del Júcar, en la provincia de Valencia, para trabajar como emigrantes temporales en el cultivo y la recolección del arroz para poder así obtener unos ingresos que cubrieran las necesidades que sus tierras de secano no les ofrecían.

En el camino viejo de Valencia existía una gran roca desde la cual se divisaba, por última vez en la marcha, el campanario de la vieja iglesia fortaleza. Allí, las cuadrillas de ribereros o "blavets" (como los llamaban porque solían ir vestidos con un blusón de color azul) se detenían y rezaban una Salve en petición de protección como despedida de su pueblo hasta su regreso (Esta imagen es la que representa el Monumento). Para el viaje llevaban un capazo de palma en el hombro que contenía embutidos secos, salazones, panes amasados por la madre o esposa en hornos de leña. La ropa que llevaban era toda remendada.

Los Riberers llegaron a ser tantos que crearon su propia fiesta dentro del marco de las fiestas a la Puríssima Xiqueta. Así, el lunes siguiente al cuarto domingo de abril (fecha en la que se celebran las fiestas a la patrona) eran ellos los protagonistas y ellos quienes la pagaban. A pesar que, desde los años cincuenta, se inicia la decadencia de la emigración a las tierras de la Ribera desapareciendo casi totalmente esta práctica, se sigue manteniendo el día de fiesta dedicado a los "Riberers", organizándose diversas actividades festivas que finalizan con la ofrenda de flores ante su monumento (obra que fue sufragada por suscripción popular e inaugurada en los años ochenta).

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